Los 5 imprescindibles en tu mochila para el Camino de Santiago
Por nuestra recepción pasan cada año cientos de mochilas. Las hemos visto de todos los tamaños, y hay un patrón que no falla: el peregrino feliz lleva poco, y lo poco que lleva, lo usa. Esta es nuestra lista corta —la de verdad— después de 60 años viendo viajeros.
1. Vaselina (o crema anti-rozaduras)
El objeto más pequeño y más valioso de tu mochila. Pies untados cada mañana antes de las calcetas = etapa sin ampollas. En el Norte, con la humedad del Cantábrico, es doblemente importante. Si la olvidas, en Villaviciosa hay farmacia a un minuto de nuestra puerta.
2. Chubasquero o poncho de verdad
Estás en Asturias: aquí el verde se paga con lluvia. Un poncho que cubra también la mochila vale más que tres camisetas extra. Compruébalo antes de salir: si en la etiqueta pone "resistente al agua" en vez de "impermeable", ya sabes lo que va a pasar.
3. Botiquín de pies
Aguja e hilo (para drenar ampollas al estilo clásico), apósitos hidrocoloides, esparadrapo de tela y tijeras pequeñas. Nada más. El resto de males los curan la ducha caliente y dormir bien.
4. Botella o bolsa de agua de 1,5 L
En el tramo Villaviciosa–Gijón hay subidas serias y menos fuentes de las que crees. Sal siempre con el agua llena — la puedes rellenar en nuestra cocina antes de salir, junto al café de las 6:30.
5. La credencial (y sitio para sellarla)
Sin credencial no hay Compostela. Llévala en una bolsa impermeable, a mano, y séllala en cada parada — cada sello es un recuerdo. En recepción sellamos la tuya con mucho gusto: llevamos haciéndolo desde que esto era el Hostal El Congreso.
Estamos en el centro de Villaviciosa, en el Camino del Norte.
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